A los veintisiete años me di cuenta de que era bizco del ojo izquierdo.
A los treinta y dos, de que era un perro.
bitácora de cuadritos
lunes 2 de enero de 2012
domingo 30 de octubre de 2011
The man in me
He visto mi reflejo en el espejo del ascensor del hospital y no me he reconocido en él. He visto al otro lado, sin embargo, a un señor mayor con poco pelo, cara de cansancio y una expresión muy triste en la mirada.
domingo 21 de agosto de 2011
Señor en bikini II
Estoy sentado al borde de una cama de matrimonio. Sólo hay blanco a mi alrededor. Veo a lo lejos acercarse al señor orondo y calvo en bikini, dando saltitos, como pequeños pasos de baile. Mantiene una sonrisa forzada en los labios que distingo a medida que se acerca, el mentón levantado, las gafas redonditas, las perlas en los lóbulos, los collares, la dentadura postiza. Veo brillar su calva lustrosa. Cuando llega a mi lado, se sienta y sin mediar palabra, saca de su bolsa de plástico azul una Gameboy y echa una partida de Tetris. Le miro preocupado mientras todo lo que se escucha es la música metálica del juego. Él me sonríe, apaga la maquinita y la guarda en la bolsa. Luego me palmea la rodilla y me dice "Lo siento mucho; es mi trabajo".
Luego se levanta con esfuerzo y vuelve a alejarse por donde vino, con los mismos andares, pero con aflicción sobre sus espaldas.
Luego se levanta con esfuerzo y vuelve a alejarse por donde vino, con los mismos andares, pero con aflicción sobre sus espaldas.
Aquí lo puso
martin
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12:23
3
notas al pie de página
Esto va de
dream (when you're feeling blue)
lunes 15 de agosto de 2011
Un señor en bikini
A la orilla del mar hay una señora calva en bikini. Es una señora calva y oronda que en realidad no es una señora, porque si le quitas los pendientes de perlas, el reloj de oro y los anillos brillantes, y cubres el bañador con chaqueta y corbata, es un oficinista o un funcionario a las puertas de la jubilación. Se mueve muy despacio por la orilla y si se adentra en el mar, que nunca le cubre más allá de la cintura abultada. Va acompañado de un hombre de piel muy blanca y bigote que bucea con su esnórkel en el rebalaje, tampoco se aleja mucho del lugar donde hace pie. El señor en bikini lleva una bolsa de plástico azul y cangrejeras que deja muy ordenadas sobre unas piedras, mira con cariño a su familiar, amigo, pareja, acompañante, vaya usted a saber, y luego vuelve a adentrarse lentamente por el mar tranquilo. Cuando emerge la pareja de nuevo, recogen sus bártulos, las cangrejeras, la bolsita azul, el esnórkel, y se alejan despacio por la orilla, antes de que suba la ola sorpresa del Melillero.
sábado 6 de agosto de 2011
Cierre total
Buenas tardes,
Según imagen adjunta, me pongo en contacto con ustedes para informarles que hasta la fecha y, salvo error u omisión, esta bitácora permanece en estado de coma profundo.
Rogamos se mantengan a la espera, antentos a sus pantallas hasta nuevo aviso, que esperamos sea pronto, hasta que al señor que escribe y suscribe se le venga alguna idea con la que rellenar los huecos de este espacio de malos cuentos.
Aprovecho la oportunidad que se me brinda para saludarles atentamente y ponerme a los pies de sus señoras,
reciban, por la presente, un cordial saludo de éste, su amigo y confidente, gordo y pelón,
Martin J. Wittford.
viernes 5 de agosto de 2011
El infierno
El infierno es subir cinco plantas en un ascensor angosto con un chaval alto que lleva una bolsa de deporte que huele a pies y con un señor borracho cuyo aliento apesta a vino barato.
domingo 5 de junio de 2011
Seguro
Me desagradan las oraciones que empiezan con "Seguro que hay mucha gente en Málaga..."
Seguro que hay mucha gente en Málaga que piensa igual que yo.
Seguro que hay mucha gente en Málaga que piensa igual que yo.
lunes 20 de diciembre de 2010
De lo fácil de escribir un libro (y 6)
El catálogo de Ikea 2010
Obra cumbre imprescindible en cualquier biblioteca que se precie, de lo mejorcito editado este año, con final sorprendente, impredecibles giros de la trama embalados en cómodos paquetes planos. Y descuentos en albóndigas de reno en la última página. No se la pierdan.
viernes 17 de diciembre de 2010
De lo fácil de escribir un libro (5)
El código DaVinci
Tony Calogero, italoamericano de raíces napolitanas, conocido en el barrio de Boston en el que vive como el DaVinci, se encuentra en una encrucijada de su vida: está delante del cajero automático de su entidad bancaria, necesita sacar dólares, y se ha olvidado del código PIN. Un auténtico drama de la vida cotidiana actual perlado de tensión y momentos de gran dureza con un sorprendente final. Una obra maestra del drama psicológico. No se la pierdan.
martes 14 de diciembre de 2010
Juanjo Millás
En un día sepia, mientras íbamos de paseo, a mi Luisi y a mí, enhebrados por el brazo, nos pareció ver a Juanjo Millás tomando cañas en un bar. "¿Acaso no es aquél Juanjo Millás, el escritor?", preguntó mi señora. "Apostaría tres dedos de esta mano que ahora palpa tu trasero a que sí", le respondí. Nos acercamos a una distancia prudencial, hasta discernir con seguridad los rasgos físicos del autor, corroborando así la brutal similitud con las fotos de las solapas de sus libros. "Sí es, sí es", me susurró Luisi, "y es más bajito que en las contraportadas de los libros". Juanjo Millás, al sentirse observado desde la distancia prudencial, se nos acercó al mismo tiempo que nosotros nos acercábamos a él, provocando un encuentro fortuito a la mitad de la distancia que nos separaba, que era breve. Ya que, casualmente, yo llevaba en el bolsillo interior de la chupa de cuero, el bolsillo de Doraemon, un ejemplar de los hombrecillos, no podía perder la oportunidad de que éste fuese firmado. "Me han reconocido, supongo", dijo Juanjo Millás. Asentimos con las cabezas, cada uno con la suya. "Casualmente llevo en el bolsillo interior de la chupa de cuero, el bolsillo de Doraemon, un ejemplar de los hombrecillos", le comenté con soltura, "así que no podía perder la oportunidad de que usted me lo firmara". "Por supuesto, hombre, véngase aquí a esta mesa y deje que su pareja alterne entre mis amistades."
Así lo hicimos, y mientras Juanjo Millás me firmaba en la última página del libro de los hombrecillos, le mentí sobre las novelas que había leído: "Me encantó Cerbero son las sombras", pero también le dije la verdad sobre otras de sus obras con afirmaciones como "El mundo es lo mejor que ha escrito usted" o "Leo y releo los últimos artículos de Cuerpo y prótesis". "Los últimos son de los que estoy más orgulloso", me dijo. "Yo recorto los que más me gustan de la última página de La opinión de Málaga". "Ah", exclamó, mientras cerraba su libro. "Vista la devoción que usted me profesa, le he apuntado también mi dirección de messenger, donde en ocasiones mantenemos encuentros digitales mis lectores y yo". "Vaya, muchas gracias, Juanjo Millás". Abrí el libro para apuntarme la dirección de mensajería instantánea en la agenda y la copié: todosalmogollón@wannadoo.es.
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martin
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12:55
6
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Esto va de
dream (when you're feeling blue)
lunes 13 de diciembre de 2010
La vida contada en jamones
He comprado un jamón y lo he transportado arduamente hasta casa, mas con cariño y amor. Es rubio y tiene los ojos claros. Ha sido niño y ha pesado 9 kilogramos y 290 gramos. Le he puesto nombre: Juani Júnior, como el dúo; le hago carantoñas, lo mezo en mis brazos y le digo lo guapo que es. Mamá le va a tricotar un jerselito para que no pase frío en invierno, ya que será lo más parecido a un nieto que nunca tenga. Ya llegó la navidad al hogar.
Por cierto, María, mi primera novela se llamará así: La vida contada en jamones. I'm on it.
sábado 11 de diciembre de 2010
De lo fácil de escribir un libro (4)
La sombra del viento
¿De dónde soplan los alisios?¿La calima y el terral vienen de oriente, como los reyes magos? ¿Tiene base científica la caja de Pandora? ¿Y qué me dicen del grito hipohuracanado de Pepe Pótamo? ¿Y de dónde sopla esa corriente que tanto aterra a las madres cuando te hacen cerrar la boca y tapártela con la bufanda? Todas estas preguntas tienen su respuesta en esta obra cumbre de la literatura meteorológica.
"Indispensable", Paco Montesdeoca
"Fenómenos meteorológicos en la Barcelona modernista. ¿Qué más se puede pedir? No se la pierdan" Jose Antonio Maldonado.
viernes 10 de diciembre de 2010
De lo fácil de escribir un libro (3)
Los hombres que no amaban a las mujeres
Nos encontramos, amigo lector, ante una obra cumbre de la literatura gay sueca. Las conspiraciones políticas del periodista mariquituso Mikael Blomkvist, siempre ataviado con camisas de floripondios, entrehiladas, las conspiraciones, digo, con sus numerosos y simultáneos escarceos sentimentales copan las más de mil páginas del fallecido autor. Destacan los divertidos malentendidos románticos del capítulo 257 de la segunda parte. Hay que combatir el frío escandinavo. No todos los agujeros de la sociedad sueca han de ser tapados. No se la pierdan.
jueves 9 de diciembre de 2010
De lo fácil de escribir un libro (2)
Los pilares de la tierra
Esta obra cumbre de la literatura universal nos narra con una prosa inquietante a la par que relajante los misterios y entresijos de unos buenos cimientos de hormigón armado sobre los que construir cualquier tipo de edificio. Toda una aventura sobre la buena cimentación a lo largo de mil quinientas páginas. No se la pierdan.
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