En un día sepia, mientras íbamos de paseo, a mi Luisi y a mí, enhebrados por el brazo, nos pareció ver a Juanjo Millás tomando cañas en un bar. "¿Acaso no es aquél Juanjo Millás, el escritor?", preguntó mi señora. "Apostaría tres dedos de esta mano que ahora palpa tu trasero a que sí", le respondí. Nos acercamos a una distancia prudencial, hasta discernir con seguridad los rasgos físicos del autor, corroborando así la brutal similitud con las fotos de las solapas de sus libros. "Sí es, sí es", me susurró Luisi, "y es más bajito que en las contraportadas de los libros". Juanjo Millás, al sentirse observado desde la distancia prudencial, se nos acercó al mismo tiempo que nosotros nos acercábamos a él, provocando un encuentro fortuito a la mitad de la distancia que nos separaba, que era breve. Ya que, casualmente, yo llevaba en el bolsillo interior de la chupa de cuero, el bolsillo de Doraemon, un ejemplar de los hombrecillos, no podía perder la oportunidad de que éste fuese firmado. "Me han reconocido, supongo", dijo Juanjo Millás. Asentimos con las cabezas, cada uno con la suya. "Casualmente llevo en el bolsillo interior de la chupa de cuero, el bolsillo de Doraemon, un ejemplar de los hombrecillos", le comenté con soltura, "así que no podía perder la oportunidad de que usted me lo firmara". "Por supuesto, hombre, véngase aquí a esta mesa y deje que su pareja alterne entre mis amistades."
Así lo hicimos, y mientras Juanjo Millás me firmaba en la última página del libro de los hombrecillos, le mentí sobre las novelas que había leído: "Me encantó Cerbero son las sombras", pero también le dije la verdad sobre otras de sus obras con afirmaciones como "El mundo es lo mejor que ha escrito usted" o "Leo y releo los últimos artículos de Cuerpo y prótesis". "Los últimos son de los que estoy más orgulloso", me dijo. "Yo recorto los que más me gustan de la última página de La opinión de Málaga". "Ah", exclamó, mientras cerraba su libro. "Vista la devoción que usted me profesa, le he apuntado también mi dirección de messenger, donde en ocasiones mantenemos encuentros digitales mis lectores y yo". "Vaya, muchas gracias, Juanjo Millás". Abrí el libro para apuntarme la dirección de mensajería instantánea en la agenda y la copié: todosalmogollón@wannadoo.es.
6 notas al pie de página:
Ains... mira que me gusta Millás.
Yo quiero una chupa de cuero con un bolsillo de Doraimo como el tuyo!!!
b7s
Envidio sus ensoñaciones. A mí sólo se me aparece Mónica Belucci... y hasta allí es inalcanzable, la maldita.
Martín, ya que estamos hablando de libros en mi blog te dejo una propuesta. Ven a recogerla!!!
b7s
L;)
A mí las propuestas me gustan acompañadas de 50 euros, Lola. O de sensuales movimientos de cadera.
Lamarequeteparió, Martin!!
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