viernes 3 de diciembre de 2010

Atkins

Sobre la mesa del despacho de la enfermera que ha de sellarme las recetas hay un paquete de salchichas wudy plancha abierto al que sólo le queda una. Una de tres. Deduzco que la señora que me atiende se ha comido las dos que faltan directamente del paquete, sin calentar ni nada, y que, con toda seguridad, debe estar siguiendo una dieta de ésas que llaman milagrosas. Me pregunta que qué parentesco me une con la paciente, le respondo que hijo. Dice que qué madre más joven, que sólo tiene cincuenta años. Pienso en responderle que no es que sea una madre joven, sino que yo soy un hijo viejo, mas opto por callar. Alguien toca a la puerta al mismo tiempo que asoma por la falla que se abre un pie y parte de una cabeza: es una enana que exclama que no sabía que estuviera con un paciente. Pues sí que lo estoy, responde la señora, sí que lo estoy. La cabeza y el pie vuelven a desaparecer detrás de la puerta, que se cierra. La de las salchichas teclea con parsimonia y fruición, cosas que me está demostrando que son posibles a la vez. Tac, tac, tac. Lleva algunas uñas lacadas, no todas. Según reza en la puerta, es enfermera, aunque yo estoy seguro de que es una de las locas que se ha escapado del psiquiátrico y se hace pasar por personal del centro. Se le nota en la cara, en el pelo largo y desordenado, en el mechón blanco que le sale de la frente. Aquí me aparece que se toma dos, dice. Pues se toma tres, le replico. Esto tengo que contrastarlo con don Miguel, tú sabes, me dice, que esto lo miran en Sevilla, y ya tú sabes lo que puede pasar. Me mira con complicidad, cómo si yo fuera partícipe de la información que ella maneja, pero yo no sé lo que puede pasar, no tengo ni idea, sólo quiero salir de esta consulta cuanto antes, con mis recetas visadas, mi cara de hijo viejo y una pequeña parte de mi cordura.

4 notas al pie de página:

L.P dijo...

Martin me encantan tus historias con enanas y deboradoras de salchichas!!

b7s

Elena Lechuga dijo...

si no se ha escapao, poco le queda para entrar...

Mala dijo...

Yo creo que la enfermera tiene un perro debajo de la mesa y lo adiestra a fuerza de salchichas Wudy.
Lofiu, Martin.

Irene dijo...

yo como salchichas sin cocinar, ¿estaré loca?
Me gusta tu narrativa. Volveré (y que no suene a amenaza, por favor)
Saludos